Ambición no equivale a buenos resultados | Crítica de 'Iron Lung' SIN SPOILERS (2026)
24 Jun 2026 · 4 visitas

2026 está siendo un año tremendamente cargado de cine, quizá uno de los más completos en cuanto a estrenos que recuerdo. Cada mes llegan títulos esperados, algunos acaban siendo fracasos, como la reciente 'Supergirl', a la que dedicaré un artículo cuando pueda verla. Y otros pocos, éxitos rotundos. El terror, que ya venía pisando fuerte desde el año pasado con 'Weapons', sigue siendo uno de los géneros más vistos, y este 2026 trae propuestas interesantes. Pero si hay un fenómeno que sobrepasa cualquier otra temática este año, es el de los youtubers haciendo películas.


Hay tres nombres muy fuertes en este movimiento: Curry Barker con 'Obsession', Kane Parsons con 'Backrooms' y Markiplier con 'Iron Lung', el tercero del que menos se habla y menos se reconoce, pero que también está ahí, peleando su sitio. Pensar que un youtuber puede hacer una película y que además funcione en taquilla es, para muchos, una burla a la industria hollywoodense, tan dependiente de grandes presupuestos para sostener ambiciones técnicas que casi siempre resultan poco interesantes. Pero conviene no perder de vista algo importante: son personas con conocimientos audiovisuales probablemente muy avanzados, porque trabajan constantemente con cámaras, edición, montaje, sonido y guiones, los elementos que literalmente conforman una película. ¿Quién mejor para hacerlas, entonces? No digo que los cineastas y grandes directores actuales no lo hagan bien, de eso no cabe duda, pero sí creo que se desmerece el trabajo de estos creadores de contenido solo por ser eso, youtubers, un término que se usa constantemente para descalificar a alguien en redes: "¿quieres ser youtuber de mayor? búscate un trabajo de verdad." No todo el mundo tiene la suerte de poder dedicarse a ello, y ha de ser todo un privilegio poder vivir de jugar videojuegos.

Y ahí está la otra cara de la moneda: quién mejor para convertir un videojuego en película que un youtuber, alguien que literalmente convierte un juego en vídeo, un producto audiovisual de la misma naturaleza que una película. Eso es justo lo que hace Markiplier con 'Iron Lung', videojuego del que yo no conocía nada. La premisa trata sobre un submarino sumergido en un océano de sangre, cuyo único tripulante debe ir avanzando haciendo fotos de lugares de interés, porque no hay ventanas y no puede guiarse de otra forma. Todo esto mientras un ser ronda la nave, amenazando con destruirla, y el oxígeno escasea cada vez más.


Para un cineasta, esa premisa puede ser oro puro: una idea que se presta a una historia interesante más por su desarrollo que por su argumento en sí. El hecho de que sea un océano de sangre ya resulta descolocante, y para quien tenga talasofobia podría suponer todo un trauma... aunque en realidad no, porque Markiplier nunca coloca al espectador más allá de las paredes del submarino. Jamás salimos al exterior: es un espacio opresivo de principio a fin. A eso se suma un recurso de terror que personalmente me encanta, el de tener que hacer fotos para avanzar y ver qué hay delante, algo ya visto en el cine de terror cuando un personaje camina a oscuras iluminándose con el flash de la cámara. Es un juego entre la tensión, el suspense y el susto inmediato que funciona muy bien. El problema es que, igual que le pasa a Parsons con 'Backrooms', Markiplier decide centrarse más en el lado psicológico y termina restando importancia a esas fotos, así que el miedo prácticamente desaparece, y era precisamente el punto que más me interesaba de la película.

'Iron Lung'
'Iron Lung'

Si me centro en lo malo, lo que peor me sienta es el ritmo. No es que la película sea aburrida, porque este youtuber sabe evitar el cansancio del espectador, pero es tan densa en guion, tiene tanto contenido en subtramas, historias y capas narrativas profundas, que a los veinte minutos siento que llevo tres horas. El problema no es profundizar en esas subtramas como tal, sino no conseguir hacerlas interesantes y volverlas demasiado enrevesadas. Se mezclan elementos que nunca me han terminado de sentar bien como espectador porque me pierden con facilidad y lo cargan todo de peso: sociedades desaparecidas, mundos acabados, pasados traumáticos, secretos perturbadores, incluso una jerga propia inventada con conceptos como "rapto silencioso" o "edén". Y me molesta no disfrutar de estos hilos narrativos porque, en el fondo, podrían ser interesantes en lo que plantean, pero se enrollan tanto que en ciertos momentos solo quiero ver acción. El cine no tiene por qué ser siempre reflexivo, y resulta curioso decir esto aquí, porque si por algo destaca esta película es precisamente por su mensaje reflexivo y filosófico.


Hablar de sociedades desaparecidas y de todo un entramado de capas ocultas que se van desvelando poco a poco, como si conocer los secretos te fuera a costar la vida, podría ser interesante. El problema aparece cuando deja de serlo. No es que pierda el hilo de la trama, sino que simplemente deja de interesarme seguir escuchando esa palabrería basada en preguntas reflexivas y filosóficas: acabo pensando más en mis propias cosas que en lo que dicen los diálogos, que tampoco son excesivamente complicados, pero exigen no perder el ritmo, porque en cuanto lo pierdes todo se vuelve más raro e incomprensible. Como no me importa demasiado lo que están contando, inevitablemente empiezo a escuchar en segundo plano; lo bueno es que después recupero el hilo, aunque tampoco soy muy fan de este tipo de guiones tan ambiciosos en querer ser profundos.


Es una trama que se va deshaciendo en capas: secretos, filtraciones, conflictos mentales, dudas entre lo real y lo imaginado. Hay momentos en los que disfruto lo que voy conociendo, sobre todo cuando se trata de los conflictos dramáticos centrales entre los personajes. Pero cuando todo empieza a irse por las ramas —estrellas desaparecidas, la falta de solución para el mundo, etc.— ya me da bastante igual y solo pienso en que la historia avance.


Aún peor que toda esa carga narrativa, que no es poca, me resulta el desequilibrio entre el thriller psicológico y el mecanismo de las fotos. Era el elemento que más ganas tenía de ver, y el que menos siento que me han dado. Es como si no me hubieran dado tanto como me habría gustado, aunque, contradictoriamente, si me hubieran dado más quizá también me habría quejado, porque habría sido todo el rato foto, foto y foto. Soy un ser contradictorio, lo admito.

'Iron Lung'
'Iron Lung'

Dicho esto, Markiplier me ha caído bien en su papel de Simon, aun cuando no se presenta a sí mismo como un salvador ni como alguien que merezca méritos heroicos. No es un héroe, y aun así su personaje me resulta entrañable. No actúa mal para ser un youtuber, tampoco dirige mal: sabe sacar de un videojuego una película que, sin ser mala, resulta mínimamente interesante casi todo el tiempo y tiene un estilo propio, algo nada fácil para alguien que no es cineasta de formación. Me sorprende su sentido onírico y surrealista, la imaginación con la que va más allá con ciertos elementos visuales. Sabe jugar con un único espacio sin fatigar, mantener tanto rojo en pantalla sin cansar la vista, y sostener el interés del espectador aunque sea prácticamente el único actor en pantalla. Su personaje está mejor tratado de lo que parece a simple vista. No consigue que me enamore por completo de lo que veo, pero sí que me sorprenda la calidad y la ambición que logra alcanzar en una producción de estas características, algo que hay que saber manejar bien para no caer en la pretenciosidad.


Cuando un personaje consigue caerme mal por su forma de hablar y por lo que dice, lo interpreto como una señal de que está bien escrito y bien interpretado. Esto lo siento especialmente con los mandos superiores, que venden la falsa esperanza de que existe libre albedrío y opciones sobre la propia vida, cuando en realidad no se puede elegir otra cosa que lo que te ordenan hacer. Es algo que me indigna dentro de la película, y comprendo perfectamente el cabreo de Simon, porque lo comparto: a mí también me daría rabia que me vendieran un futuro imposible y falso.

'Iron Lung'
'Iron Lung'

Hay una escena onírica, cargada de efectos especiales, en la que sentí una especie de locura contagiada por la propia puesta en escena: todo se vuelve turbio, confuso, como si la mente del espectador se desestabilizara junto a la del personaje. Me recuerda mucho a 'Eraserhead' y es, probablemente, la única secuencia en la que he estado completamente sumergido.

'Iron Lung'
'Iron Lung'

La primera hora se me hace exageradamente larga y pesada, porque es cuando todo llega de golpe, sin darte tiempo a asimilarlo, y ese enfoque inicial no termina de convencerme. Pero en cuanto llega la segunda hora, la película gana en fluidez y todo empieza a gustarme, o al menos deja de disgustarme. Es, en el fondo, el resumen perfecto de una trama que se va desenvolviendo mediante capas de verdades y mentiras, donde nunca terminas de saber del todo qué es real y qué no lo es.


Es una película tan contradictoria como reconozco serlo yo mismo viéndola: me pesa su ritmo, me agota su acumulación de subtramas y jerga inventada, y me deja con ganas de más fotos justo cuando sé que, de habérmelas dado, probablemente también me habría quejado. Pero por debajo de esas quejas hay algo que no puedo negar, y es que Markiplier consigue sostener una propuesta ambiciosa sin caer del todo en la pretenciosidad, algo nada fácil cuando se maneja un único espacio, un elenco casi unipersonal y una paleta de color tan arriesgada como el rojo constante, sumándose el verde y amarillo para recalcar el óxido y lo jodido que está todo dentro del submarino. Una forma visual que me lleva por completo a 'Alien 3'. Una misma tensión entre lo que me sobra y lo que me falta es, en realidad, el reflejo perfecto del tema central de la película: la duda entre lo que es real y lo que es una mentira bien vendida, entre el libre albedrío que prometen los mandos superiores y la ausencia total de elección que sufre Simon. Así que, si algo consigue esta película pese a sus excesos, es hacerme sentir en mis propias carnes esa misma incertidumbre que atraviesa a su protagonista: no termino de saber si lo que he visto me ha convencido del todo o no, y quizá esa sea la prueba de que, a su manera torpe y desbordada, 'Iron Lung' ha cumplido su propósito.

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