Estoy seguro de que, con un poco de sentido del humor, esta película de los años 40 en blanco negro hará reír a cualquiera más que una película moderna. Con un Cary Grant efusivo, desatado y sarcástico que encarna a Mórtimer Brewster, un famoso crítico de teatro. Este se casa con Elaine (Priscilla Lane), pero justo antes de irse de luna de miel, se ve atrapado en una encrucijada familiar grotesca que deberá solucionar: un hermano con complejo de presidente de los Estados Unidos., dos tías entrañables (Josephine Hull y Jean Adair) que envenenan a ancianos con arsénico para "dejarlos morir en paz", y un segundo hermano que se parece a Frankenstein o a Boris Karloff (Raymond Massey). Mórtimer debe poner orden mientras su novia le ruega atención.
El verdadero motor de esta gran comedia es el guion a manos de los hermanos Julius J. y Phillip G. Epstein, quienes adaptan la obra original de Joseph Kesselring. Los diálogos afilados entrelazan un romance al borde del temprano colapso, la amenaza constante de que la policía podría descubrir unos cuerpos y el peligro real que corre Mórtimer. El humor está lejos de caer en los chistes fáciles, porque Capra y guionistas saben aprovechar la capacidad y la actitud corporal y vocal de Grant. Su forma de ser es de teatro: desquiciado, articula, rompe la cuarta pared y grita si es necesario. Esa fuerza lo hace penetrar con su presencia en la escena completa, incluso si no está en el plano. Las sitcoms como 'Friends' o 'The Big Bang Theory' están estructuradas con influencias de Capra. Unas comedias fundamentadas en los mismos pilares: un escenario cerrado con una dinámica de puertas por las que entra y sale gente continuamente provocando enredos una y otra vez.
Pero lo grandioso es que Capra no pretende arrancar la carcajada: introduce una reflexión a medio esconder sobre la soledad y la muerte. No son actos de maldad, sino de caridad. Es una prueba a la conciencia del espectador. Yo creo que tienen su parte de razón. Además, hay un esquive habilidoso del Código Hays, la censura que podría haber sentenciado la película.
Lo peor de todo esto es que dura dos horas y yo me prestaba a ver más, porque no me iba a quejar, pero me gusta que me dejen con ganas de más. Eso significa que funciona, aunque la primera mitad se me atragantara un poco, la segunda es deliciosa.
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